viernes, 1 de noviembre de 2013

Blood Nation (Platinum) + Damn Nation (Dark Horse)


      Hoy va de vampiros, y aprovechando las similitudes entre dos miniseries publicadas a mitad de la década pasada (que van más allá de sus respectivos títulos), las reseño una a continuación de la otra.

Blood Nation

     Miniserie de cuatro números publicada en 2007 por Platinum Studios Comics (y que permanece aún inédita en este país), con guión de Rob Moran y dibujos de James Devlin (#1-2) y John Keane (#3-4) (¿alguien conoce a cualquiera de sus autores? yo no).

      ¿Y de qué va? Pues nos encontramos unos cuantos años en el futuro, con la antigua URSS convertida de nuevo en una nación roja, sólo que en esta ocasión el color rojo viene dado por la sangre que la alimenta: el país entero se encuentra dominado por una nueva raza de vampiros que tras amenazar al resto del planeta con una guerra mundial, permanece ahora confinada tras sus fronteras. Sin embargo, lo que parecía ser una situación estable amenaza con cambiar muy pronto debido a un nuevo plan que podría darle la ventaja definitiva a los vampiros. Solución: enviar a Rusia a un grupo de soldados estadounidenses en una misión encubierta para salvar el mundo.

      ¿Y mi opinión sobre el cómic? No muy buena, la verdad. Y es que se trata de una historia que bien podría haberse convertido en el guión de una de esas película de medio/alto presupuesto con aspiraciones a romper la taquilla USA, con todos los tópicos y falta de originalidad que suele acompañar a un proyecto de este tipo. La caracterización del grupo de asalto resulta casi ridícula de lo estereotipada que es (¿alguien ha mencionado a Aliens, el Regreso?), y el personaje protagonista, incluida su presentación al comienzo de la historia, el estereotipo definitivo con patas. Y bueno, la falta de originalidad en su planteamiento no tendría por qué ser un lastre demasiado pesado si se viera posteriormente compensada con un nuevo enfoque o forma de desarrollar la trama, pero es que no encontramos ni un ápice de imaginación (o innovación) en los cuatro números de que consta esta miniserie: todo se ve venir, nada sorprende, y hasta los (escasos) giros argumentales, los hemos visto/leído ya miles de veces antes.

      Sí le reconozco al guionista que consigue hacer interesante la historia al presentar el escenario mundial en la primera mitad del primer número, con ciertos elementos interesantes (otros no tanto, como el hecho de identificar el vampirismo como una enfermedad transmitida por virus), pero todo se desinfla rápidamente en cuanto el cómic echa a andar.

    El dibujo, bastante homogéneo a pesar de la inclusión de dos artistas diferentes, está bien, y aunque no deslumbra tampoco molesta.


Damn Nation

      Damn Nation, por su parte, fue una miniserie de tres números publicada por Dark Horse en el año 2005, escrita por Andrew Cosby y dibujada por Jason Alexander (autores también desconocidos por mí), que sí que ha visto suelo 'pañol al ser editada por Norma Editorial dentro de su sello Made in Hell. Y bueno, la historia en sí tampoco resulta demasiado rompedora: nos encontramos con que los EEUU se encuentran devastados por una plaga vampírica, y en medio de todo esto, un grupo militar hace una incursión en territorio "chungo", con la esperaza de encontrar una posible solución a este problema sanitario.

      En fin, con una premisa argumental como ésta quizá entendáis por qué me haya llamado la atención la similitud de planteamientos entre Blood Nation y esta Damn Nation, aunque reconozco que tanto el enfoque como el desarrollo de ambos cómics es lo suficientemente diferente como para no pensar en la fea palabra "plagio" (Damn Nation se publicó en primer lugar, de todos modos).

    Centrándome ya en este cómic, lo cierto es que no me ha entusiasmado demasiado. El argumento es excesivamente lineal, pero paradójicamente todo resulta muy precipitado, como si los tres números de que consta se le quedaran cortos al guionista... para contar lo poco que cuenta. Y además, tenemos un final más o menos abierto que debería haber continuado en alguna otra miniserie, pero ocho años después seguimos esperando.

      Por otra parte, y pasando ya al análisis más subjetivo, me revientan estas historias en las que se plantea una amenaza de tipo sobrenatural o científico a la que tienen que hacer frente un grupo de militares, todos ellos cortados con la misma tijera: tipos duros y de vuelta de todo, pero que darían la vida por sus compañeros; sargento/capitán cabrón, pero que daría la vida por sus soldados; bromas del tipo "eso mismo me dijo tu hermana cuando me la tiré el otro día...", etc, etc. De verdad, que no los aguanto.

     Finalmente, el dibujo es de tipo "pictórico" con grandes dosis de oscuridad, y a pesar de que funciona muy bien en los momentos terroríficos, me temo que no tanto en las escenas más tranquilas, donde su narrativa resulta confusa.

    En definitiva, no es un mal cómic pero pienso que sus defectos empañan más de lo deseable sus virtudes.

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