sábado, 14 de diciembre de 2013

"La Frati Nigra" + "Katham y las Sombras del Caos" de Lem Ryan

      Como resultado de un proyecto de crowdfunding mediado por Verkami, llega hasta nosotros La Frati Nigra, nuevo trabajo de Lem Ryan que viene acompañado por otras dos novelas cortas editadas en el clásico formato bolsilibro, las cuales se ofrecían como recompensas de esta exitosa empresa de microfinanciación. Mientras que una de ellas es la reedición de Cazadores de Vampiros, novela publicada originalmente durante nuestros añorados años 80, la otra, Katham y las Sombras del Caos, se presentaba como una continuación de la mismísima La Frati Nigra, a pesar de no tener a priori demasiado en común con ella. Y bueno, antes de que se me olvide, indicar que todas estas novelas pueden adquirirse sin ninguna dificultad a través de la tienda virtual del propio autor.


      La Frati Nigra fue anunciada desde un principio como "la novela definitiva sobre el Necronomicón", y si esto no es marcarse una meta ambiciosa no sé qué más puede serlo. Y es que efectivamente, como ya podréis suponer, se trata de un libro enmarcado dentro de los Mitos de Cthulhu, si bien desde una perspectiva que busca distanciarse de la ficción establecida por H.P. Lovecraft y demás autores continuadores de su obra, revelando toda la verdad oculta en aquellas novelas y relatos.

      El planteamiento del libro es del tipo Código Da Vinci (o eso creo, porque confieso no haber leído la novela de Dan Brown), mezclando realidad y ficción a partes iguales hasta confeccionar un entramado sorprendentemente consistente que hace encajar multitud de datos históricos, literarios, mitológicos y religiosos, hasta conseguir "venderle" al lector  la existencia de un Necronomicón real que habría inspirado a Lovecraft a la hora de introducir ese libro maldito en su obra. Un trabajo de recreación más que notable por parte de Lem que sin embargo no lastra la novela con su todo su peso (error que cometen algunos autores, tan encantados con lo ingenioso de sus propuestas que se olvidan de que lo importante en toda historia siempre serán los personajes y las cosas que les ocurren). Y es que el autor nos revela poco a poco conforme avanza la novela todos los misterios que rodean a este libro, así como su conexión con diversos acontecimientos del pasado, pero siempre de forma dosificada y evitando extenderse más de lo recomendable.

      En cuanto al argumento, no voy a destripar nada, pero sí que puedo decir que tras enganchar irremediablemente al lector con sus primeras páginas, se desarrolla después con un ritmo perfecto que mueve a los personajes con maestría, siguiendo una estructura argumental ideal para cualquier historia de intriga: mientras lees nunca sabes qué es lo que puede ocurrir a continuación, pero una vez que ocurre y miras hacia atrás, te das cuenta de que no podía haber sucedido de otra manera. Me ha encantado, la verdad, pero a pesar de ello me voy a permitir hacerle una pequeña crítica negativa: al encarar la recta final, cuando la acción pasa de estar circunscrita a un solo lugar para lanzarse a un viaje frenético de un sitio a otro, pienso que se pierde algo de ese ritmo tan medido que estaba caracterizando el desarrollo argumental hasta ese momento; al leer esas páginas me ha dado la impresión de que el escritor tenía algo de prisa por llegar al final, y pienso que se echa de menos un poco más de calma a la hora de preparar la traca definitiva.

      ¿Y el estilo de escritura de Lem Ryan? Pues perfecto para este tipo de historia, en mi opinión. Dinámico pero al mismo tiempo detallado cuando resulta necesario crear una buena atmósfera. Un estilo depurado que junto con el ritmo impuesto a la novela, demuestra la profesionalidad de un autor con numerosas novelas de aventuras, ciencia ficción y terror a sus espaldas.

       ¡Pero no se vayan todavía que aún hay más!, porque después de concluir la lectura de La Frati Nigra me he arrojado sin más dilación sobre Katham y las Sombras del Caos, la novela corta acompañante cuyo comienzo solapa con el final de la primera (ampliándolo de forma harto placentera para el lector), para después seguir su propio camino mientras ata algunos de los cabos sueltos que deja aquella. Una continuación perfecta, en cuanto que no resulta imprescindible si uno se limita a leer La Frati Nigra, pero que mejora enormemente el conjunto si decide darle una oportunidad.


      Katham y las Sombras del Caos recupera a un personaje tipo Conan cuyas aventuras siempre han transcurrido en un lejano pasado, y que ya había protagonizado al menos una novela anterior de Lem (La Espada de Katham, disponible en formato digital en Amazon), y que por obra y gracia de nuestro autor, en esta novela afronta el reto de apechugar con las consecuencias de La Frati Nigra (que tiene lugar en nuestro presente, por si antes no lo he dejado claro). Y una vez más, poco puedo objetarle a esta historia que se adscribe sin complejos al género fantástico puro y duro (la novela a la que acompaña es mucho más comedida en este sentido), en una historia rápida y de corta extensión que va al grano desde el principio y no defrauda en ningún instante a lo largo de sus apenas cien páginas. Una historia con grandes momentos Lovecraft que no dejarán indiferente a ninguno de los numerosos amantes de Cthulhu, donde la diversión mezclada con el terror ultraterreno están más que garantizados.

      ¿Conclusión de conclusiones? He disfrutado muchísimo con la lectura de ambas novelas y sin duda recomiendo su lectura a todo el mundo (un perfecto regalo navideño, por ejemplo).

      Y bueno, para terminar esta reseña quiero señalar (y subrayar) que las ilustraciones de Jose Baixauli para estos dos libros (y para Cazadores de Vampiros también) son realmente magníficas, como suele ser costumbre, y ya que estoy os recomiendo vivamente que disfrutéis con el arte de este artistazo (si es que aún no lo conocéis), por ejemplo en su propio blog.

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